Exhibitions

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Dreams Through Art

2020

Galería Románica del Instituto Cultural Helénico, México

2019

Larimar, Oaxaca

La arcilla y el sueño

Juan Galván Paulin.

Para Aída, siempre

…alquimista del agua y de la arcilla, Lily Santurtun usa en la cocción de sus obras la temperatura del alma, entonces las piezas moldean formas aéreas del sueño. Hay en esta escultora, quien inicio quizá insospechadamente su camino hacia la cerámica en ese arte de apropiación del espacio que es el arreglo floral japonés, una raíz con las Diosas telúricas: su madre nació en Tuxtepec, Oaxaca… raíz y movimiento de la naturaleza que fue precisando al estudiar moldeado en arcilla en el Colegio de Arte y Ciencia  MOA, para posteriormente comenzar a aprender a hacer sus propias arcillas y esmaltes en el Taller experimental de Cerámica, Coyoacán. Desde 2014 ha expuesto de manera ininterrumpida en distintas galerías, tanto de la Ciudad de México como del interior del país… las piezas que exhibe en esta exposición, cuyo título es resonancia de su quehacer como artista, Atlantes Oníricos, son muestra de la comunión lograda en el atanor de esta artista que atrapa lo que de sueño hay en la tierra en su abrazo con el agua y el fuego: su Atlante águila y su Atlante pájaro azul, así como su cuadro Alcatraz, las esculturas 0las rojizas, Otra dama azul, Acantilado, por sólo mencionar algunas de sus obras en esta exhibición, son ejemplo de esa magia que la cerámica de Lily Santurtun expresa al atrapar los elementos de la naturaleza como resonancias del sueño.

Juan Galván Paulin.  

World Trade Center, México

Centro Cultural Cortazar, Guanajuato

2018

Art Market, México

Galería Románica del Instituto Cultural Helénico, México

Conversaciones sobre el polvo y la forma

Juan Galván Paulin

Para Aída, siempre.

“… la Diosa Aruru (…) concibió en su propio espíritu una imagen de Anu (…) se mojó las manos, cogió arcilla y la arrojó a la estepa. En la estepa modeló al valiente Enkidu vástago de esencia (…) del Dios Ninurta.” (El poema de Gilgamesh)… me acojo a esta introducción mitológica –y no debemos olvidar que todo mito es representación de la Realidad en un más allá de su profundidad, de su luz– para reconocer, en lo que asumo su inobjetable evidencia, que en el sueño –realidad otra donde nuestros cuerpos, sus sentidos, su imaginación (forma con la que dotamos lo que de la apariencia percibimos, su dimensión y su peso), reclaman sus certezas rebasando el tiempo y toda frontera impuesta por el pensamiento… una imaginación como camino de retorno al origen de toda percepción, de toda idea, y no como divagación para sustituir eso que calificamos vestiduras, más acá de la cultura, lejos de los rituales de lo convencional con los que acostumbramos vivir lo que ya no palpamos plenamente, que ya no nos conmueve: un vaciamiento del sentido de la existencia, el tedio como marca de los días…  un sueño… el sueño donde la consistencia del viento es ave, aleteo y canto germinados trigal, vaivén de ramas en floresta, choque de las olas en la roca, su abrazo violento o suave a la playa… así como la Diosa Aruru dotó de vida al heroico Enkidu, en una pieza de cerámica la densidad del viento, su sabor, la textura que nos inventa el tacto, la piel, es  una Flor serpiente, el movimiento del sol apresado eternidad en una figura religiosa, que semeja un péndulo, una palmatoria sagrada gracias al atanor, y así podamos tocarlo… el sueño, los sueños de Lily Santurtún nos conducen a través de sus obras al abismo primigenio siempre en devenir de los símbolos que, por mediación de la sumeria Aruru se hacen –por la Alquimia sideral de la arcilla- carne y voz y palabra; en este caso la palabra es la forma de Flores danzando, Abrazo, Movimiento Re, vidente Ojo de Horus, quien confirma de la existencia humana su presencia al amanecer; y también Tributo; y distintos en su recorrido pero semejantes en lo que de ellos nace (una inquietud ante las preguntas que provocan): Laberinto y Gruta… los sueños de Lily y  la conmoción que en ella dejan sentimientos y emociones crean un mimetismo del barro con el coral, la sal marina, que se convierten en Cresta de ola… pero el fundamento de esos sueños es el deseo de recordar (para vivir, para habitar la vida en el sentido de ser en ella) nuestra filiación con el fuego y con el agua, con el espíritu y la solidez de la materia; un abrazo a la condición humana con aquello que nos da forma: arcilla frágil y poderosa en todo momento y lugar, siempre reviniendo, siempre en ruta hacia el final y siempre cíclica, que, como intuimos en Río azul, en el abrazo amoroso de esa unicidad detenida en su instante preciso y perfecto que es la escultura Pareja (*), nos hace retornar, en la sugerencia de sus volúmenes y de su movimiento, a la memoria de nuestro origen en el polvo para significar lo eterno, siempre más humano que lo inmortal… las esculturas cerámicas de Lily Santurtún hacen sólido al viento; como he dicho anteriormente, le dan consistencia espacial: a la manera en que lo entiende el arte Zen: religiosidad donde el espacio aparece gracias al lugar que va ocupando la escultura en tanto es el espacio mismo, y no como objeto sino como esa evidencia de la encarnación del sueño: un devenir de la tierra –a través de la humedad y del fuego- y tome palpable a la mirada la sensualidad de esas vasijas cósmicas (me permito llamarlas así por su cualidad de matriz fértil en los abismos de sus concavidades, en el erotismo de sus redondeces): al tacto, colman la ansiedad de nuestros deseos, a nuestra sed con el agua fabulosa de sus interiores; y todo ello si lo pensamos –mejor-, si lo imaginamos, es también una caligrafía cadencia en cada escultura en la que podemos desplazar las crónicas de nuestra historia personal; vasijas (vuelvo a nombrarlas así para destacar su condición nutricia y contenedora) que en el placer de contemplarlas nos redimen un poco del hartazgo o del sinsentido que creemos padecer cada día… porque tocar una escultura cerámica de Santurtún es como oler la brisa del mar, el humus de un sembradío, el velo del aire que va mimetizándose luz en todo amanecer… así Oquedad, Caracol, Luna triste, sumadas estas esculturas a las anteriores, en su pesadez, en su densidad etérea lo que hacen es, como la acción de la Diosa Aruru, que la no forma del Ser se haga imagen, y así el sueño y la pulsión creadora se vuelquen existencia… la escultura cerámica de Lily Santurtún es la posibilidad formal del viento, la consistencia alquímica del sueño… lo que tocamos con la mirada en cada una de sus esculturas es una forma posible del alma… la de la artista y la nuestra… 

Juan Galván Paulin. Colonia Tabacalera, CDMX. 12 junio 2018.

(*) Poeta y Soprano

World Trade Center, México

Espacio Copal, Oaxaca

Tango Galería Polanco México

2017

Centro Cultural Malinalco, Estado de México

Centro Cultural MOA, México

2014

Centro Cultural MOA, México

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